Siete responde al nombre de «ciudadano Y017713937», vive en
Hutrón, tiene veintiún rotaciones y lo
único que lo distingue es que es un experto diseñador de software que trabaja en el
proyecto Zelic, un modelo único al que quiere darle un cuerpo y para lograrlo
deberá viajar a la Tierra, un antiguo planeta desgastado y consumido casi en su
totalidad que, además de ofrecerle la formación que necesita para llevar a cabo
su gran proyecto, lo liberará de las normas que han impuesto los comandantes
que gobiernan su planeta, pues está cansado de ser una pieza más de esa
maquinaria perfecta llamada Hutrón…
Desea ser dueño de su vida y su destino. No obstante, tanto
en Hutrón como en la Tierra, nada es lo que parece, así que deberá encontrar la
manera de enfrentarse al paradigma que representa su nueva vida.
En busca de la libertad propia y de forjar su propio
destino, Siete es capaz de arreglárselas con las adversidades que se le
presentan, es una persona bastante inteligente y con un pensamiento revolucionario.
Tengo que admitir que un principio no entendí y realmente me
fastidió el personaje de Siete, un chico que realmente no sabe nada de la vida,
y que de manera caprichosa, en un principio, decide que quiere ir en contra de
las reglas que le han sido impuestas en Hutron.
Siete vive en una sociedad en la que se crece con la
obligación de ser perfecto y eficiente, eso lo agobia y lo frustra.
La historia está narrada con capítulos acompañados por
bitácoras que explican un poco más de dónde viene el protagonista de la
historia y por qué es cómo es, ya que cuentan con ¨Flashbacks¨ vamos
entendiendo.


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